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Fotografía mental

Hoy en día tomar fotos se ha vuelto un acto tan común, lo cual ha generado que se pierda en cierta forma el sentido de este arte. Ahora puedes tener mil fotos en la galería de tu celular que después de un tiempo se pierden en el olvido.

Particularmente le tengo más afecto a las fotos impresas, ver los álbumes de cuando eras bebé o cuando estabas rodeado de personas que hoy en día ya no están te generan sensaciones lindas e incluso sirve como máquina del tiempo porque recuerdas el momento preciso de aquella fotografía y cómo quedó impregnado ese pequeño momento de felicidad en un pedazo de papel.

Hace poco estaba revisando el álbum familiar y me percaté de un pequeño detalle. Solo teníamos fotos impresas hasta hace 10 años, después de esa fecha únicamente teníamos carpetas en la computadora donde a veces se eliminaban por algún error.

Recuerdo que en el último viaje a Cusco tuve la gran dicha de poder acudir a una exposición fotográfica de Martín Chambi, el gran exponente de la fotografía peruana. Este hombre de origen puneño fue el pionero de la fotografía retrato en nuestro país. Ya había tenido la oportunidad de ver alguna de sus obras durante mi etapa universitaria. Incluso su nieto, Oscar Chambi, fue mi profesor del curso de fotografía en el tercer ciclo y lo recuerdo con mucho aprecio porque te enseñaba con pasión, no solo con teoría básica. Se imaginan lo que sentí al ver algunas muestras originales de las obras de este hombre, al cual había estudiado y admirado desde meses atrás.

También viene a mi mente el día que fui con una amiga a MATE,  la casa museo del gran Mario Testino, icono de la fotografía moderna de nuestro país y probablemente uno de los más reconocidos a nivel internacional. De pronto cuando estábamos por la zona de venta de suvenires vemos que el mismo Mario estaba brindando una entrevista a un noticiero local e iba caminando tranquilamente por los pasillos. Nos apresuramos a saludarlo y recuerdo que una señora había comprado junto con nosotras un libro donde se mostraba la última colección que se estaba exhibiendo por el 2013 titulada «Alta moda», la cual tuvo un proceso de creación de 5 años, en los cuales investigó las tradiciones típicas de los peruanos y los muestra con sus mejores trajes festivos. El punto es que la señora se mostraba muy emocionada por la presencia de Testino y con todo el entusiasmo le pidió de obsequio un autógrafo en una de las fotos del librito, pero él respondió de una manera cautelosa y lo más amable posible, que «las fotografías no merecen ser garabateadas de ningún modo, muy por el contrario solo deben ser apreciadas en todo su esplendor.»

Sin embargo, las mejores fotografías no son ni las impresas ni las digitales, las que realmente quedan impregnadas en tu memoria y alma son las fotografías mentales. Aquellas que solo tú recuerdas y que no necesita ningún tipo de prueba física para poder decir que aquel suceso fue real. Un claro ejemplo es mi viaje a Iquitos durante el 2013, del cual solo encontré un par de fotos de las quinientas que tomamos, pero aún así los mejores recuerdos quedan en mi, en mi mente y de ahí nadie los podrá suprimir. Esto sucede con varias situaciones, salidas familiares, reuniones con amigos o ciertas salidas casuales con alguien especial. Tengo una galería entera en mi memoria interna, llena de bloopers y situaciones únicas e inolvidables.

 

 

la fotografia de martin chambi y mario testino en peru
Las fotografías son máquinas del tiempo.

 

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