Historias

Ser mujer

Hace un tiempo viajé con mi padre a un campamento minero y no me dejaron entrar por ser mujer, debido a una creencia ancestral, la cual aseguraba que el ingreso de mujeres al yacimiento provocaría los celos de la mina y esta escondería los minerales.

La primera vez que visité Chacapampa, un bello pueblito ubicado en Huancayo, observé el baile de los típicos Negritos y me percaté que todos los bailarines eran hombres, cuando pregunté el motivo me dijeron que estaba prohibido que bailen mujeres porque traería sequía y sus tierras no producirían cosecha alguna.

Decidí inscribirme a unas clases de manejo y cuando voy a preguntar las tarifas me dijeron que una mujer no necesita eso porque solo se dedica al hogar. «Los carros son cosas de hombres» fueron las palabras exactas que aún suenan en mi mente. Cuando lo escuché solo pensaba lo cómico que se veía aquel sujeto diciendo aquella frase en pleno 2018.

Sé que puede sonar gracioso, jocoso, irreal, sacado de cuento, pero no. Estas son solo algunas de muchísimas experiencias que he pasado y que me han dejado claro que no somos tan «sapiens sapiens» como pensábamos.

Hombre o mujer, seres humanos pluricelulares, con sentimientos, sueños, metas, ganas de cambiar el mundo o quizá simplemente existir. La única diferencia que debería haber entre ambos géneros es la composición fisiológica, después de ello no veo alguna.

«Igualdad de género», palabras muy usadas últimamente. Sin embargo, distintas versiones de lo que esto significa realmente. Sigue siendo una lucha constante el conseguir la dichosa igualdad. Muchos lo toman como una «moda» o también lo mal interpretan como una protesta que busca engrandecer a las mujeres y minimizar el rol de los hombres en la sociedad. Pero lo cierto es que no es ni uno ni lo otro. Solo queremos IGUALDAD, ni más ni menos.

Durante siglos hemos luchado de una forma constante, firme, tenaz, obstinada, persistente para poder obtener derechos que como su propio nombre lo dice, son derechos que nos competen como seres humanos, más allá de cualquier género.

Pero no hablemos ni mucho menos maltratemos a nuestro bello hígado recordando los malos ratos. Es momento de darnos un baño de memoria para conmemorar y sentirnos orgullosas de lo que grandes mujeres han logrado a lo largo del tiempo.

Comenzaré con una de mis musas inspiradoras, la gran Sor Juana Inés de la Cruz. Lo que me fascinó de esta escritora mexicana, es su atrevimiento para querer realizar un cambio que en la época en la que vivía le hubiese podido costar la vida. La encantadora Sor Juana en pleno siglo XVII tenía una vida tranquila, con comodidades, ya que vivía con la virreina Leonor María Carrero. Sin embargo, decidió dejar esta vida «privilegiada» e ingresa al convento para poder estudiar y evadir los deberes que otorgaban en ese entonces a todas las mujeres, que era el de casarse obligatoriamente, estar en casa sin derecho a estudios, libertad de expresión, etc. Tanto era su deseo de aprender que utilizaba un peculiar método, el cual consistía en que se cortaba ella misma el cabello y luego para el tiempo en que le volvía a crecer ya debía haber aprendido algo nuevo. Se dice también que solía enclaustrarse en la biblioteca del convento para poder aprender de literatura, astronomía, pintura, política, entre tantos otros temas que la llevaron a ser una de las máximas representantes de la literatura hispanoamericana de todos los tiempos. Recuerdo que mi profesor de literatura del colegio me llamaba «DSJ», que eran las siglas de «Devota de Sor Juana», según él decía que veía mucho de ella en mí. No sé qué exactamente veía, pero siempre me agradó ese sobrenombre.

Asimismo, alguien con mucho coraje y digna de admirar es Rosa Parks. Cuando hablo de ella me sorprende y entristece que no la conozcan, por ello quiero contarles lo grandioso de esta mujer. Fue una de las primeras defensoras de los derechos civiles para los afroamericanos. Cabe resaltar que durante la época en la que vivió que no es muy lejana ya que hablo de los años 1930 aproximadamente, se sometía a los ciudadanos de color a diversos actos de discriminación. Para poner un ejemplo, en muchos parques y restaurantes podías encontrar letreros en los que decían «prohibido el ingreso a negros y perros». Si un «blanco» te hablaba no podías verlo a los ojos porque se consideraba una ofensa y hasta podías ir preso. (yo también me sentí así de indignada,créeme)

El incidente que marcó a Rosa Parks fue cuando iba en un bus sentada en la sección de negros, (porque en aquella época se separaban los asientos del bus para gente de color y para blancos) y mientras todo parecía normal sube un ciudadano blanco, pero como no había asientos libres, el chofer del bus exige a los ciudadanos negros que se paren para ceder el asiento. Sin embargo, ella no se para y cuando el conductor le dice que llamará a la policía y podría ir presa, ella contesta con una serenidad y firmeza que no va a cambiar de parecer porque estaba cansada, agotada, exhausta, fatigada de siempre tener que ver estos actos de discriminación y no poder alzar la voz.  Nadie imaginaba la gran cobertura mediática que desataría este incidente que hasta el recordado  Martin Luther King se unió a ella para fundar una organización en la que lucharían juntos contra el racismo. Este sería el punto de partida para una gran revolución de los derechos civiles en Estados Unidos.

Nuestra historia esta llena de muchas mujeres inspiradoras, mujeres como Valentina Tereshkova, la primera en viajar al espacio; Marie Curie, ganadora de un nobel y como cereza de pastel lo ganó en 2 especialidades distintas, física y química; Micaela Bastidas, precursora peruana que luchó por la independencia hispanoamericana.

Asimismo, de mujeres que quizá nunca hayan ocupado una primera plana o un segmento dominical. Mujeres que trabajan y además se ocupan del hogar, aquellas que decidieron hacer voluntariados para salvar vidas, quienes hicieron caso omiso a los prejuicios y optaron por carreras designadas «para hombres», aquellas que decidieron sacar a su familia adelante por si solas.

Podría escribir extensas páginas dedicadas a recordarlas. Sin embargo, me quedo con ellas, ya que son quienes más me marcaron a lo largo de mi vida y espero poder conocer a muchas mujeres con esa misma valentía y osadía para lograr la igualdad que en pleno siglo XXI aún no se ve reflejada.

Pero no podía terminar este relato, sin mencionar a la mejor de todas, a mi inspiración física y real, a quien tengo la dicha de conocer y admirar de cerquita. Doris Suárez, la mujer más valiente que conozco, que no se amilana ante nada ni nadie. Quien siempre expresa sus pensamientos y defiende sus ideales. Debo agradecerte por todo ello, y por enseñarme a confiar en mí y en darme alas para poder lograr lo que me proponga. Feliz día mamá. Feliz día a ti por el simple y complejo hecho de ser mujer y un feliz día a todos los que hayan llegado hasta este punto final.

 

 

 

es cosa de hombres
Ser mujer.

Un Comentario

  • El hombre polar

    La mujer es un regalo en esta vida, cada una un viaje de sólo ida.
    Porque al conocer tal esplendor no hay regreso ni vuelta alrededor.
    Mundos y universos enteros vistos en extremo color, que conocen muy bien la dicha, el placer y también el dolor.
    Perdemos la cabeza con el solo recuerdo de su olor, y la penumbra se pierde con su trascendental y peculiar calor.
    No existe comparación alguna si al pensarlo se pierde la razón, porque están sobre todas las cosas por tanta y concentrada perfección.

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