Historias

Vitamina A

Un remedio infalible con testimonios reales y  lo mejor de todo es que está al alcance de todos nosotros las 24 horas del día. No depende de un laboratorio de renombre o de una receta médica. Lo único que necesitas son un par de brazos abiertos y unos cuantos minutos para compartir.

«Los abrazos curan», lo había escuchado y leído en muchas ocasiones. Lo afirmaba Kathleen Keating en su libro «Abrázame«, en el cual menciona los beneficios físicos y emocionales de un simple abrazo. Lo sustentaba un estudio realizado en un centro de investigaciones de Kioto, en donde se logró descubrir que aquellas personas que recibían un abrazo como mínimo al día mostraban una gran reducción de cortisol, la cual es conocida como la hormona producida por el estrés. Asimismo, se demostró que podía reducir los dolores de cabeza, ya que también generaba serotonina y dopamina. (¿Qué esperas para abrazar a la persona que está a tu lado mientras lees carla con c?)

Recuerdo que cuando era niña escuché en una entrevista a una psicoterapeuta que toda persona necesitaba de 4 abrazos al día para poder afrontar con éxito cualquier situación que se te pueda presentar. Desde entonces decidí comenzar este pequeño ritual con mi familia y sobre todo con algunos primos que son esquivos a las demostraciones de afecto, pero que poco a poco fueron cediendo ante mis «apapachos».

Mis abrazos favoritos son los que me dan mis sobrinos, esos bracitos diminutos que tienen una fuerza enorme. Trato de verlos al menos una vez por semana para que me recarguen de su energía. Al abrazar se transmite las buenas vibras y a la vez se eliminan los malos pensamientos y sentimientos. Un abrazo de un niño vale el doble, ya que sus almas son puras y tienen una fuente de energía desbordante.

Hay veces en las que has tenido un mal día y con solo un abrazo puedes sentirte consolado, amado, confiado. Sin necesidad de palabras recobras la paz.

Escribo esto porque hace poco vi una campaña de «abrazos gratis» en una conocida calle limeña. Sin embargo, muy pocos se animaban a ser parte de esta causa, no sé si por vergüenza, desconfianza u alguna otra razón. Así como yo he ido aprendiendo los beneficios grandiosos de este pequeño gran gesto, he decidido compartirlo con ustedes, porque un abrazo puede salvar el día y la vida. No te resistas más, ve y brinda un poco de vitamina A.

Abrazos de felicidad
Vitamina A

 

 

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